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Co-generando Conocimiento para Mejorar la Práctica: El Encuentro Científico desde las miradas de la Academia y de la Intervención Directa.

Ps. Alejandra Vargas Reyes
Fundación Tierra de Esperanza

Carolina Hausmann-Stabile, PhD
Bryn Mawr College

y Centro de Estudios Avanzados en Infancia y Juventud
Fundación Tierra de Esperanza

 

La mesa de trabajo de conductas suicidas adolescentes del Primer Encuentro Científico Internacional, convocó a profesionales de la intervención directa con jóvenes, de la política pública y de la academia para desafiarnos a reposicionarnos como gestores de conocimientos, atentos a la complejidad de la intervención con adolescentes en situaciones de vulnerabilidad.

En este escrito rescatamos las miradas de dos colegas que trabajaron juntas en el Encuentro Científico. Basadas en nuestras experiencias durante el evento, proponemos que el reposicionamiento de nuestros roles en la tarea de cogeneración de conocimientos, emerge en espacios de intercambio intensivo que explícitamente cuestionan lo que sabemos y lo que hacemos, a la vez que permiten oportunidades de socializar, practicar y jugar nuevos roles profesionales. Organizamos este escrito en tres momentos vividos en el Encuentro Científico: llegada, participación y despedida.

 

Llegada.

Alejandra: Ser parte de la mesa ligada a conductas suicidas me fue un desafío importante desde el primer día. El suicidio es una temática difícil de conversar en el cotidiano siendo personas naturales, donde quizás de alguna u otra forma nos hemos visto movilizados a nivel personal.

En la práctica clínica no estamos excluidos a enfrentarnos día a día al sufrimiento de niños, niñas y adolescentes que, desde la desesperanza, muchas veces sienten la necesidad directa de intentar terminar con sus vidas o de forma silenciada idear maneras de dar término a sus angustias. Desde mi trabajo con la infancia y adolescencia gravemente vulnerada en sus derechos, he tenido que utilizar las herramientas entregadas por la ciencia para acompañar de forma activa a mis pacientes, por lo que me era muy interesante poder participar aportando en cómo estas metodologías son utilizadas en sesión clínica y, a la vez, ser espectadora de la generación de nuevos conocimientos; poder vivenciar la antesala a la praxis.

Carolina: Nuestro grupo de trabajo en conductas suicidas era el más diverso de todos los equipos en el Encuentro Científico. Lo conformamos colegas de cinco países (Chile, Colombia, Perú, México y Estados Unidos), tres profesiones (psiquiatría, psicología, trabajo social), practicas diversas (academia, política pública e intervención directa) y diferentes niveles de familiaridad con la investigación en conductas suicidas. Dada la diversidad de nuestro equipo y lo complejo de la tarea por delante, y a pesar de los meses de preparación para este evento, llegué al Conference Town Hotel en Reñaca llena de dudas. Mi objetivo para el primer día de trabajo en equipo era encontrar un punto común de interacción que unificara al grupo, nos diera un lenguaje para avanzar la discusión de la temática y nos permitiera imaginarnos en colaboración con nuestros colegas en la producción de conocimientos para la intervención. El Programa Nacional de Prevención de Suicidio de Chile se convirtió en la herramienta para lograr esos objetivos.

 

Participación.

Alejandra: Según avanzaban las horas, fue posible observar cómo la temática tocaba internamente de alguna forma a cada uno de los integrantes de la mesa. En su mayoría, y a pesar de ser muy diversa, tanto en realidad cultural como en años de experiencia, los profesionales trabajaban con población juvenil privada de libertad; escenario totalmente novedoso para mí, ya que siempre he estado ligada a la línea de protección de derechos. Mientras escuchaba sus experiencias y opiniones respecto a los vacíos existentes a nivel de política pública como en la intervención, fue posible salir de mi posición de interventora y comenzar internamente a generar posibles preguntas de investigación, siendo una sorpresa darme cuenta que podía co- generar conocimientos, saliendo de la especificidad a la observación de lo macro.

 Por otro lado, y a fin de concretar y direccionar el trabajo a realizar, como mesa nos enfocamos en el Programa Nacional de Prevención de suicidio, desglosando el documento y seleccionado según nuestro interés algunos de los apartados. Estaba llena de ideas y ansias de aprender, hasta que aparecieron los cuestionamientos propios de la falta de experiencia en el rol de investigadora ¿Podría en dos días empoderar mis ideas y lograr los objetivos que esperaba el encuentro?

 Carolina: En el Encuentro Científico pedimos a todos los participantes que se re-pensaran como co-generadores de conocimientos que mejoren los modos de intervención. Pero este no es un cambio inmediato que se puede lograr de forma instantánea, sino que requiere permitir primero imaginarse y practicar este rol lúdicamente. Como grupo de trabajo nuestro desafío durante el segundo día del encuentro fue poder imaginar y jugar este nuevo rol alrededor de las conductas suicidas, una temática muy dolorosa y próxima a nuestras experiencias personales y profesionales. Descubrimos entonces que nuestro tema de trabajo agregaba otro nivel de complejidad a la tarea.  Anclando al equipo alrededor del Programa Nacional de Prevención de Suicidio, fue posible sostener nuestra tarea y focalizarnos. La tarde del segundo día de trabajo nos encontró agotados y llenos de dudas. ¿Podríamos lograr los objetivos del encuentro?. 

 

Despedida

Alejandra: Después de unos días agotadores, pero ricos en adquisición de nuevos conocimientos, como grupo habíamos sido capaces de elaborar propuestas desde la visión de ser un aporte a la implementación del Programa Nacional de Prevención de suicidio en Chile; nos sentíamos algo en éxtasis al percatarnos del peso que tiene nuestra experiencia y la importancia de generar alianzas con la ciencia para lograr resultados efectivos, nutritivos e integrales.

 Quizás, el poder lograr la tarea en el tiempo esperado, permitió tener un espacio de reflexión de lo ocurrido a lo largo de estos días. No quise dejar de lado la carga emotiva que conllevó conversar de nuestras experiencias tanto a nivel personal como profesional y utilizar los aprendizajes que éstas nos dejaron para llegar a visualizarnos como un aporte en la nueva generación de conocimientos.  Éramos un grupo de personas-profesionales, que se había tenido que enfrentar cara a cara en alguna oportunidad con el fallecimiento o la intención suicida de alguno de nuestros usuarios. En mi caso, he tenido que ser espectadora del daño colateral que provoca el abuso sexual en niños, niñas y adolescentes, donde en ocasiones, el sentimiento de la pérdida de sí mismo, va de la mano con la ideación de concretar la propia muerte. Nos perfeccionamos a fin de lograr intervenciones de calidad y brindar apoyo a nuestros usuarios en sus dolencias desde el ejercicio responsable, ético y amoroso de la profesión. Nuestra humanidad en la práctica, es reconocida cuando se ven los resultados de las intervenciones y logramos que alguno de nuestros pacientes-usuarios visualice la carta de posibilidades que tiene para seguir adelante, pero ¿Quién se hace cargo de nuestras experiencias y las consecuencias de trabajar con el dolor humano? ¿Es validado por el sistema el duelo de un profesional ante la perdida por suicidio de uno de nuestros niños?, el papel dice que sí, no obstante en la práctica tendemos a sentir el sabor de la soledad y del tener que levantarnos para continuar la tarea.  

 Desde el temor a que un día normalicemos el dolor y la escisión total de nuestras experiencias, nació el interés de evidenciar una inminente necesidad de brindar apoyo incondicional a los que trabajamos en éstas temática mejorando las estrategias existentes. Creo que el amor que entregamos debe ser retribuido también con amor.

Carolina: El tercer día de trabajo del Encuentro Científico nos encontró desarrollando propuestas concretas para avanzar la investigación en torno al Programa Nacional de Prevención de Suicidio en Chile, a la par de pensar estrategias de implementación con directa implicación en la práctica cotidiana de clínicos e investigadores. El último día de trabajo renovó un sentido de urgencia en la tarea, a la vez que la necesidad de establecer estrategias que nos permitan sostener lo logrado en el Encuentro Científico. En solo tres días logramos pasar del temor de no lograr la tarea, a la experiencia de haber hecho más de lo propuesto… Ahora, a ir por más!!